Posts etiquetados ‘mirada’

El anciano

Publicado: 15 febrero, 2013 en historias, Personal
Etiquetas:, , , , ,

Observo al anciano beber su jarra de cerveza con la mirada acuosa perdida en la bruma del tiempo. En sus ojos cargados  de vivencias veo reflejados los míos. Sus manos arrugadas y retorcidas como sarmientos secos parecen añorar las caricias de su amada y juguetean con la servilleta de papel. Entre trago y trago, que saborea con los ojos cerrados, su actitud es resignada y digna. Viste un traje marrón claro y bajo la americana abierta, asoma un grueso jersey gris con cremallera hasta el cuello. El pelo blanco amarillea y escasea, coronando un rostro enjuto y serio de ojos grises. Ansío conocer su historia

¿Cuál es el nombre de la amada perdida?

¿Rompió tal vez el anciano su vida por amor y arrojó los pedazos al aire para que los barriera el viento?

¿Saltó al vacío sin red confiando en una mirada brillante y apasionada?

Un nudo atenaza mi garganta mientras imagino aterrado que acabaré mis días sentado, solo, en una cervecería  de una ciudad inmensa, añorando los besos que me arropaban en las frías noches de invierno.

Estoy a punto de acercarme al anciano para saciar mi impertinente  curiosidad cuando entra una señora muy mayor, con el pelo níveo recogido en una cola, y se sienta frente a él sonriendo.

Entonces, al observar como se ilumina el rostro del anciano, como si estuviera contemplando a la mismísima diosa Afrodita hecha mujer, siento que un río de lágrimas se me desborda mejillas abajo, incontenibles, purificadoras, salvadoras.

Hoy he aprendido que el Amor perdura para siempre.

Anuncios

La mirada de la asesina

Publicado: 25 noviembre, 2011 en actualidad, opinión
Etiquetas:, , , , , ,

Contemplo el rostro bello y sonriente de la joven, coronado por dos hermosos ojos de mirada azul como el cielo y un pelo negro, largo y rizado. Su sonrisa es agradable y cualquiera que se cruzara por la calle con ella, simplemente pensaría que es una mujer atractiva.

La joven podría ser profesora de primaria, escritora, librera o ingeniera. Podría tener familia, levantarse temprano, desayunar junto a su marido y sus dos niños, colocarse la chaqueta lila y salir con el mini de un pareado, a las afueras de cualquier ciudad de tamaño medio, para meterse en el atasco de cada mañana antes de llegar a la oficina. Podría llegar al trabajo y repartir sonrisas y “buenos días” mientras tararea la melodía que escuchaba en el coche hace un momento. Podría sentarse en la mesa, mirar por la ventana del despacho y enfurruñarse al toparse con el edificio gris y feo de enfrente, colocar bien la foto de sus niños que los limpiadores han movido de su sitio y disponerse a comenzar su jornada laboral.

Podría.

“Su sonrisa es agradable y cualquiera que se cruzara por la calle con ella, simplemente pensaría que es una mujer atractiva.”

Idoia podría ser una persona normal.

Sin embargo eligió otro camino bien distinto

Idoia decidió ser una asesina.

Idoia López, alias “la tigresa”, cumple condena – 2000 teóricos años – por haber matado a 23 personas. La mujer de los ojos azul cielo es una terrorista.

Trato infructuosamente de que mis neuronas sean capaces de procesar la información de que alguien con una apariencia normal pueda dedicarse a la anormalidad que ha supuesto el terrorismo durante estos largos años en España.

Es inconcebible.

Los “normales” – es decir lo que no le hemos pegado un tiro en la nunca a nadie nunca – tendemos a pensar que la mente de un asesino es diferente, que hay una conexión mal atornillada, un cable suelto. Pero me temo que la escalofriante conclusión es que no hay nada mal, que son como nosotros: sonríen con los chistes de sus amigos, se alegran cuando gana el Athleti, les gustan los pinchos de tortilla – compartidos con amigos, mejor -, van al supermercado, sonríen al pagar, saldudan a sus vecinos…

Y eso es lo que mas me asusta: la capa de normalidad con la que se arropan, que sean capaces de descerrajarte un tiro a quemarropa y a los quince minutos ayudar a una anciana con las bolsas de la compra.

“Eso es lo que mas me asusta: la capa de normalidad con la que se arropan.”

¿Cómo es posible esta dualidad?

Tal vez sea el adiestramiento o el lavado de cerebro durante años, el que desarrolla la increíble capacidad de compartimentación de manera estanca sentimientos tan enfrentados.

A Idoia, ETA, su antigua organización, la ha expulsado por firmar un manifiesto en el que renunciaba a la violencia y pedía perdón a sus víctimas.

¿La cárcel le ha suavizado? ¿Ha comprendido, finalmente, la inutilidad de esas 23 muertes?

No lo sé.

Sólo sé que se me erizan los vellos de la nuca mirando los ojos bonitos, llenos de normalidad, de esta asesina.

Enlace: El colectivo de presos de ETA expulsa a Idoia López Riaño, ‘La Tigresa’