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Últimamente, por razones personales con las que – de momento – no voy a torturarles, me encuentro en una suerte de felicidad constante que me transporta por el devenir diario, de manera que este estado emocional amortigua los continuos envites de la realidad.

Soy una especie de paraguas por el que resbala la crisis, la deuda, el paro, los recortes, el IVA, el Gobierno, la Oposición, y un largo etcétera de problemas a los que parece me estoy inmunizando.

Esto ni muchísimo menos significa mi indiferencia, solamente implica una especie de extraña calma ante la avalancha de malas noticias, mi capacidad de relativizar se ha acrecentado de manera notable.

Sin embargo, a veces, una palabra, una frase, actúa como detonante y ¡ZAS! ¡En toda la boca! (que diría Seldon Cooper).

La frase la ha pronunciado, hace unos días, una diputada del PP – sueldo neto medio de 75.000 € – en una algarabía que se formó en el congreso – el máximo órgano de representación de los españoles – ante unas palabras del excelentísimo señor Presidente del Gobierno, don Mariano Rajoy Brey. El presidente arguyó que la medida de disminuir la prestación por desempleo tenía como objetivo incentivar a los parados a buscar empleo. Y la diputada del PP tuvo la magnífica ocurrencia de aplaudir el anuncio de Rajoy – el presidente de TODOS los españoles – con la genial e instructiva frase “’¡Qué se jodan!”.

Así, tajante, simple y a dolor, que se jodan, que se jodan los parados, los millones de imbéciles, parásitos y vagos redomados, cuyo único afán es recibir una prestación por – perdón mamá – tocarse los huevos viendo la tele.

Ahora, la indigna representante, elegida democráticamente con el voto de miles de ciudadanos, aduce que sus palabras iban dirigidas a la bancada contraria, es decir, al PSOE.

¿Esto cambia en algo las cosas?

Desde luego que no, ¿no es lo mismo insultar y despreciar a millones de españoles que sufren una auténtica tragedia diaria que a sus legítimos representantes?

¿Pero qué clase de redomada imbecilidad nos atribuye esta señora – por no llamarle otra cosa que me reservaré para mis juramentos en arameo en la intimidad – a los españoles?

Claro, sabiendo que es hija de Carlos Fabra, el de las gafas de sol, el que se parte de risa contando como le ha tocado la lotería más de siete veces –don Carlos, no me joda -, el presidente de la diputación de Castellón, el que ha construido – e inaugurado a bombo y platillo – un aeropuerto por el que no circulan aviones, a costa de decenas de miles de euros de nuestros bolsillos, el mismo aeropuerto que luce una estatua descomunal de él mismo – desde luego tiene el ego más hinchado que la burbuja inmobiliaria que él mismo supo aprovechar con pingües beneficios, enlosando las costas de su comunidad -, es normal imaginar que si la diputada tiene esas mimbres poco podemos esperar de su ética.

Y mi placidez espiritual y anímica, mi felicidad personal, no me impide detectar el olor a mierda cuando el viento me lo acerca.

Y aquí huele.

Huele mal porque estos poceros de la política – los mismos que consiguen que otros bajen al submundo lleno de inmundicia por ellos, para mantener su tren de vida y su desvergüenza – se encargan de airear la porquería ante nuestras atónitas narices.

Y lo hacen con frases de alto calado lingüístico y moral como la que da título a este artículo, frases dirigidas a todos nosotros, para hacer daño, para evidenciar su falta absoluta de escrúpulos y decencia.

Pero ¿saben qué? Que al final, creo, en mi infinita ingenuidad, que el que ríe el último ríe mejor y podremos responderles con su misma moneda.

¡Que se jodan ellos!

Enlace: El PSOE pide que la diputada Fabra dimita por decir “que se jodan”

Mira que cuando empecé este año a publicar entradas tenía el firme – lo juro – propósito de ser más positivo, menos cañero, no proferir los improperios que se agolpan en la boca de mi garganta, bajar el tono, no verter bilis de ninguna manera en mis escritos…

Todo esto aderezado con una bronca de mi madre – ¡que encima me confiesa que no se lee todas mis entradas!  – por utilizar insultos en ocasiones (pero es que madre no hay más que una)…

Viñeta del semanario El Jueves

Viñeta del semanario El Jueves

Pues bien, todo eso podría quedar en meros intentos por suavizar mis opiniones ante la siguiente noticia – cito textual el titular del periódico ABC – “Dinero de los parados andaluces acaba en fiestas y cocaína”.  Y el titular no es sensacionalista, es absolutamente cierto. La cuestión es que un Director General de Empleo de la Junta de Andalucía le dice a su chófer que cree empresas para recibir subvenciones que luego se repartirán entre ambos.

Alucinante, por no decir otra cosa – Mamá, te estoy haciendo caso – .

O sea, que mientras España se hunde, estos presuntos delincuentes se esnifan – presuntamente, lo dicen ellos mismos – nuestro dinero. El mío y el tuyo, querido lector – valga el epiceno para incluir a lectores y lectoras -, el que sudamos a diario, dándonos un madrugón, el que ganamos honradamente. Ese es el dinero que se están esnifando estos… – vaaaaale mamá – individuos.

Y ya, para rematar el enfado, para que vuelva a las andadas y me dedique a despotricar en lugar de hablar de literatura, de ciencia ficción o de mi libro –ese que estoy tratando de publicar -, me entero que el Aeropuerto – “dícese de un lugar en el que podrían despegar y aterrizar aviones” – de Castellón – ese que está plagado de malas hierbas y que parece un pueblo fantasma de una película mala del Oeste – se ha gastado más de 30 millones de euros – estos señores no se lo esnifan, pero se lo pulen (presuntamente) igualmente – en publicidad. ¿Para publicitar qué? ¿Los halcones que cazan pájaros que podrían molestar a los inexistentes aviones? ¿O la labor tediosa de los pobres guardas de seguridad que recorren en silencio y solos los miles de metros cuadrados de una terminal sin uso?  Pero, esperen, que aún hay más; que ahora resulta que han inaugurado en una rotonda del Aeropuerto Fantasma una estatua de 25 (veinticinco!!!) metros de altura “inspirada” – literal dicho por el escultor – en Carlos Fabra, el presidente (o ex presidente, ni me acuerdo ni quiero acordarme) de la diputación de Castellón. ¿Megalomanía o cachondez? ¿Se están desternillando a mi costa o es que yo soy muy mal pensado? Jolines, – sustituta de otra palabra, prohibida por mi madre – es que este hombre ha construido una estatua casi tan grande como el Cristo de Corcovado.

Y ante todo esto me pregunto con voz queda ¿qué hago? ¿Me lío a tiros y me quedo solo? ¿Grito hasta quedarme afónico? ¿Pataleo? ¿Les hago una transferencia para que me roben ya de manera directa?

No lo sé… ganas de hacer todas esas idioteces no me faltan… al final, de verdad, al nuevo año, sólo le pido una cosa: que los que manejan nuestro dinero se comporten con decencia y sentido común, que me da igual que sean rojos, azules, verdes o amarillos, pero que de una maldita vez la noticia sea de las buenas.

Enlace: “Dinero de los parados andaluces acaba en fiestas y cocaína

Familias ejemplares

Publicado: 29 diciembre, 2011 en actualidad, opinión
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No, no voy a hablar del duque y su regio suegro – para eso ya están los periódicos – sino de otros asuntos familiares que aunque no son Reales si muy pero que muy reales. Me refiero a dos en concreto, por un lado la familia formada por Carlos Fabra y su mujer. El expresidente de la diputación de Castellón llamado también “el hombre más afortunado de España” – ha ganado la lotería numerosas veces como si de un tramposo personaje de Regreso al Futuro se tratara – extiende su buena suerte a su cónyuge. Su mujer ha sido nombrada vicepresidenta de la referida Diputación – da la sensación de que allí los cargos se heredan – y cobrará 4.200 € mensuales.

Es curioso como los miembros del mismo partido que se ha negado a suprimir las diputaciones – el PP por si andan despistados – , a diferencia de su contrincante, sean los que recogen los ingentes frutos que les van regalando estas instituciones. Las diputaciones suponen gastos enormes que no repercuten en la misma medida en la que los consumen, aportando riqueza a la provincia. Se supone que son los “ayuntamientos de los ayuntamientos”, que aglutina en un órgano único y centralizado a las pequeñas poblaciones que no disponen de corporación propia – no me malinterpreten, la idea de partida es buena -, no obstante, tengo la certeza de que no sirven para nada. Al final – y lo cuento con conocimiento de causa – suponen un sobrecoste innecesario que – repito – no revierte en beneficio de nadie, salvo en los propios funcionarios, empleados y diputados. Durante varios años – creo que esto ya lo he contado anteriormente – he asistido con pavor a la indecencia de algunos trabajadores pertenecientes a la Diputación de Sevilla: no sólo no daban ni golpe, sino que además se pavoneaban de ello.

Estas sí que son las “reformas” – al nuevo ministro de Hacienda, Montoro, no le gusta la palabra “recorte” – necesarias para ajustar el gasto: evitar el dispendio desmedido y absurdo de instituciones obsoletas.

En fin.

La otra familia a la que quería nombrar hoy, el día después del de los inocentes, estuvo liderada por un caudillo sanguinario, fascista, con aires de semidios y encumbrado por el Nacional Catolicismo de mediados del siglo pasado: Francisco Franco Bahamonde.

¿Una historia olvidada? ¡Qué más quisiera yo! Hoy mismo me he enterado de que Franco sigue siendo presidente de honor de la diputación de Lugo, ya que anteayer fue rechazada – merced a la abstención del PP – una moción para revocar el nombramiento. Sería grotesco sino hubiera detrás una historia de fosas comunes, asesinatos en masa, campos de concentración y exilio.

La alargada sombra de la Dictadura sigue oscureciendo la democracia con estupideces como esta.

Espero al menos no tener que soportar ver más veces a la nieta del asesino bailando – y cobrando – en la televisión pública, sí, esa que pagamos todos.

Eso sí que sería para sublevarse.

Enlaces:

Memoria

La abstención del PP impide que se retiren las distinciones a Franco en Lugo

Estos días vengo oyendo distintos ejemplos de sinvergonzonería flagrante y chulesca y no puedo dejar de comentarlos.

Ejemplo 1: Hace tiempo me contaron que en una sede del PSOE, en un homenaje a los afiliados de más edad, un empresario local dejó patidifuso a su interlocutor ante la desfachatez con la que le admitió que él estaba allí no para trabajar por el partido sino para trincar todo lo que pudiera.Lo más alucinante para mí no es el ejemplo de desvergüenza, si no la tranquilidad y sinceridad descarnada con la que aquel energúmeno admitió a mi conocido sus verdaderas intenciones, si pudo llegar a pensar que trataba de divertirse a su costa exagerando una mentira, el tiempo confirmó que, efectivamente, el empresario realmente estaba allí para forrarse.

Ejemplo 2: El chofer del Presidente de la diputación de Málaga tiene un sueldo de 54.000 euros (unos 3.500€ limpios/mes). El PP – en este caso – justifica el sueldo porque considera que es “más que un chófer”. Dice que se trata de un “asesor técnico que conduce”.

Ejemplo 3: El director del aeropuerto  de Castellón – aún sin licencia para que vuelen los aviones – cobra 84.000 euros anuales.

El primer error que cometen estas personas es que consideran que el dinero público es suyo y pueden gastarlo como se les antoje.

Pues no, señores, no, es justamente lo contrario, es decir, el dinero público es de todos y delegamos en ustedes la responsabilidad de administrarlo con eficacia y sentido común.

Deberíamos ser conscientes de que votar es elegir, entre otras cosas, a gestores que administren nuestro dinero.

No deberíamos valorar la decencia de los políticos, se les presupone, igual que no deberíamos valorar que un atleta fuera capaz de correr.

A pesar de todo, no estoy de acuerdo con algunos foros de debate que proponen que los políticos no cobren o cobren muy poco. Eso acarrearía, desde mi punto de vista, varios problemas inmediatos,el primero que sólo los ricos podrían entrar en la política, porque no olvidemos que aparte de la vocación de servicio público, estas personas tienen que ganarse la vida decentemente, el segundo que la tentación por enriquecerse ilícitamente sería aún mayor. Lo que sí veo meridianamente claro es la necesidad de regulación de las horquillas de salario. No es lógico que el presidente de un país gane menos que un alcalde porque su cuota de responsabilidad, el volumen del presupuesto que gestiona, es infinitamente mayor.

El alcalde de Huelva no puede ser el cuarto mejor pagado de España ni ganar lo mismo que el Presidente de la Junta de Andalucía, por poner un ejemplo.

El segundo error que comete esta gentuza – no se merecen otro adjetivo –es que piensa que si los demás no roban, no estafan, no se apropian indebidamente o no engañan, no es por que tengan un código ético que les impide saltarse a la torera las elementales normas de convivencia en sociedad, sino porque son idiotas. Es decir, su concepción del ser humano es devastadoramente simple y pesimista y llevan al extremo la máxima “si no robas es porque no puedes”. No conciben la existencia de personas íntegras u honradas.

Porque las hay.

Y son inmensa mayoría.

Lo que pasa es que el panadero que se levanta a las 4 de la mañana cada día, o el vendedor del quiosco, o el consultor informático, no son noticia, o no son – mejor dicho – noticias a considerar por los editores de los informativos.

Esta mayoría silenciosa que se defiende de las dentelladas de la crisis con más cojones que el caballo de Espartero – porque hay que tener narices para encarar esta tormenta, mantener el tipo, no cerrar la pequeña empresa y no salir pitando – es la que realmente aporta riqueza a un país.

Crematística y espiritual.

Porque, señores y señoras, la reserva espiritual de Occidente no son los teólogos o los filósofos, son los currantes manchados de harina o de tinta que tiran de refranes, retranca y buen humor, con más sabiduría en un gramo de piel que en ochenta kilos de político.

Y si salimos de esta será gracias a ellos y no a otros.

Referencias:

Chofer diputacion

Director Aeropuerto Castellón

Aeropuerto fantasma