Posts etiquetados ‘andres cortes caballero’

Estimado lector, me temo – en realidad debes ser tú quién lo tema – que en esta entrada voy a torturarte un poco, porque voy a hablar principalmente de mí.

A veces me pregunto si esta pasión mía por la escritura no tendrá un componente egocéntrico y simplemente sea una excusa para desnudar mis miedos, mis paranoias, mis anhelos, revistiendo el indecoroso hecho, de tintes intelectualoides más o menos cultos.

Da igual.

La cuestión es que llevo un año acudiendo de manera totalmente desordenada e impuntual ante la pantalla en blanco y me siento un rato, me rasco un poco en la sesera y engarzo palabras que con mayor o menor fortuna construyen frases con las que pretendo entretener, fundamentalmente a mi mismo.

La idea del blog siempre estuvo asociada a la de mi primera novela – que no es Crónicas de Alburia, una selección de siete relatos cortos, publicada en Literanda -, como una forma de darme a conocer, de establecer una primera toma de contacto con futuros posibles lectores. Teniendo en cuenta que la novela es de ciencia ficción, lo lógico habría sido abordar el blog desde esa perspectiva. Pero al final, tal vez empujado por mis recién cumplidos cuarenta, o por una suerte de incontinencia vital, el blog consistió en pinceladas sobre la actualidad, mis estados de ánimo, mis relatos o cualquier cosa que se me pasara por la cabeza.

Este rincón cobró vida propia y se convirtió en un compromiso casi diario al principio, y ahora escasamente semanal – soy de los que piensan que si se habla o se escribe demasiado se corre el riesgo de decir idioteces, en mi caso además, ese riesgo es inherente a mi forma de ser, con lo cual, trato de minimizarlo –, totalmente independiente de mi novela – la cual sigue paseando por las editoriales sin mejor suerte -.

Ahora, un año después, reflexiono no ya en lo que ha significado este rincón egocéntrico en mi vida, sino en lo que ha sucedido en estos trescientos sesenta y tantos días. Parece que haya pasado un siglo.

En este siglo he visto muchas cosas.

He mirado a los ojos a monos locos con pistolas que dirigían países y a los que seguíamos para lanzarnos por el abismo.

He asistido a revoluciones fallidas que iban a cambiar el mundo – y el mundo sigue intacto, oscuro, feo y lleno de sinvergüenzas – .

He visto – sin pestañear – como acribillaban a Gadaffi – el de la foto con Obama – o como inhabilitaban a Garzón – el que trató de juzgar al de la foto con el papa.

He gritado los goles de un nuevo triunfo en la Eurocopa y he asistido mudo de admiración al gesto de un dios negro que pulverizaba los registros de velocidad de los simples humanos.

Este año también me ha traído la mirada maravillosa de mi futura hija, desvelada en una ecografía, y la sacudida vital es tan grande que aturde, y se entienden muchas cosas al sentir las lágrimas saladas de la felicidad, escapando furtivas rostro abajo. Entiendes que lo más grande de la vida aún está por llegar, que el abrazo más cálido que has de recibir y la sonrisa más hermosa, aquella por la que darás tu propia vida, aún está por nacer. Y te abandonas, y comprendes que tu vida es lo de menos, y que el único afán es hacer feliz a la nueva personita que ya es el centro de tu Universo.

Y esa comprensión, esa visión en perspectiva del futuro, te enseña a relativizar de una forma tan intensa y tan preclara que todo lo demás da igual.

También he comprendido, y eso no lo he leído en prensa ni lo he visto en televisión, que al final, cuando me siente en mi montículo construido con las arenas del tiempo, mis ojos velados por la añoranza se vuelvan hacia el pasado, y mis canas caigan sobre mi piel arrugada, incapaz de conformar una sonrisa desdentada, solamente me haré una pregunta.

La pregunta vital y única.

La que encierra el secreto de la felicidad existencial.

“¿He sido capaz de AMAR?”

Y afortunadamente, lograré sonreír, pensaré en Ella, en la dueña de mi alma, y asentiré susurrando un “” rotundo y perfecto.

Gracias por leerme.

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Querido lector,

Permíteme que hoy abuse de tu paciencia y te cuente algo personal, desde la más absoluta inmodestia.

Un día, un primo mío que es un auténtico artista, me propuso colaborar con él en la elaboración de un guión para una película que quería dirigir, y le rondaba por la mente. Me esbozó su idea, basada en un caso real, e inmediatamente me sedujo. Le devolví algunas páginas, muchas ideas, y quiero creer, un pequeño impulso inicial para ese estupendo guión en el que está trabajando, que estoy seguro acabará convirtiéndose en una magnífica obra de arte.

Este pequeño relato que te ofrezco, nace inspirado en la historia y es consecuencia de aquellas semanas en la que exprimí mi escaso ingenio.

Ahora, meses después, una asociación cultural ha considerado interesante tenerlo en cuenta y me ha otorgado la categoría de finalista.

Desde aquí, doy las gracias de todo corazón, porque estos pequeños regalos que uno se encuentra, llenan de color el gris empedrado.

Y ya, sin dar más la lata, te invito a que descargues y leas “fundido en negro”.

Querido lector,
Eres mi Rey Mago favorito, cuando me otorgas el privilegio de visitar este blog y dejarme compartir contigo mis miedos, mis inquietudes o mis opiniones, me haces el mejor regalo.
Hace unos meses cuando necesité expresar con letras lo que se me pasaba por la cabeza y compartirlo contigo, lo hice como si empezara un juego y ahora, llenar este hueco con cierta frecuencia, ha acabado por convertirse – tal y como uno de vosotros me lo ha definido estos días – en “un deber moral” para con vosotros. Esta obligación contraída se ha convertido en parte de mi día a día y me obliga a pensar en lo que observo, a observar con mayor detenimiento y a interrogarme acerca de cosas que en otras circunstancias no merecerían mi atención.
Por eso, te agradezco que me regales esa motivación que me obliga a estar alerta y a no adormecerme siendo un mero espectador de lo que sucede en el mundo.
Voy a pedirte, eso sí, para 2011 algunas cosas.
En primer lugar quiero más comentarios, pero que los escribas en el blog, no me vale con que cuando te cruces conmigo me digas que tal o cual entrada te disgustó o que discrepabas con mi opinión, o que me lo envíes por correo a mí sólo, por favor, compártelo con todos y así enriquecerás este rincón, que es sobre todo tuyo.
También quiero que sugieras temas, o cualquier cosa que te parezca relevante para mejorar el blog, así se acercará más a lo que tú buscas y a mí me enseñarás cosas.
No dejes de visitarme, aunque a veces mis historietas de abuelo cebolleta no estén a la altura de lo que esperas, no desesperes, seguro que alguna vez conseguiré que te interese lo que lees.
Si te gusta lo que encuentras, compártelo con tus conocidos, seguidores y amigos, así creceremos juntos y seremos más, que la diversidad es lo más interesante de los lugares que visitamos.
Espero que si me traes carbón sea del dulce o en forma de crítica constructiva. 😉
Muchas gracias y te deseo un feliz 2012, que no sea tan malo como nos lo pintan y lo veamos juntos y podamos contarlo aquí, entre tú y yo.
Un saludo.
Andrés.

Mi viaje fin de curso de octavo – no tengo muy claro si hoy día octavo equivale a segundo o tercero de ESO – fue un tanto extravagante. Fuimos a “Madrid y alrededores” y la visita organizada por mis profesores dejó de lado sitios tan fundamentales como el Museo del Prado, pero no olvidó el parque de atracciones o el museo de cera. A mí, la verdad, ver una réplica de un famoso a escala 1:1 – qué quieren que les diga – me trae al fresco. Mi única visita cultural en todo el viaje fue cuando en Toledo me empeñé, junto a un compañero que ahora es un extraordinario pintor, en ver el Entierro del Conde Orgaz del Greco.

Aunque el sitio más extraño, con diferencia, al que me llevaron mis profesores, fue al Valle de los Caídos. A mí los Caídos de pequeño me habían parecido unos entes sin rostro, que por alguna curiosa razón, habían “caído” por España. Ahora sé que se referían a una España “grande y libre” dominada por el fascismo en connivencia con la Iglesia Católica.

A mí el “grande y libre” se me atraganta porque imagino la plaza de Oriente y los miles de fanáticos alzando el brazo, en una mala imitación del fastuoso Tercer Reich de Hitler, rindiendo culto a un despiadado asesino.

Seguramente no soy objetivo, porque me he tragado casi en directo la transición, porque cuando murió, en su cama, el sanguinario dictador – el que me lo niegue que aporte pruebas de lo contrario -, yo tenía cuatro años y aunque no me enteraba de nada, algo en la atmósfera me impregnó el alma. En realidad, a medida que escribo, comprendo que no pretendo ser objetivo, porque ni puedo ni quiero. ¿Cómo ser objetivo cuando imagino las fosas comunes donde miles de inocentes fueron enterrados? ¿Cómo, si algunas fuentes aseguran que en los dieciocho años que duró la construcción del delirante monumento al fascismo católico en San Lorenzo del Escorial, murieron más de 27.000 personas?

“A mí el “grande y libre” se me atraganta porque imagino la plaza de Oriente y los miles de fanáticos alzando el brazo”

Las piedras majestuosas de la basílica –donde se apoya la cruz cristiana más alta del mundo – están cimentadas con la sangre y los huesos de los perdedores.

Ahora, que no me vendan que para que el Valle de los Caídos se convierta en un monumento nacional, símbolo de la reconciliación, o de la convivencia democrática, lo único que hay que hacer es trasladar los restos de Franco – cosa que por otra parte no va a suceder nunca, pues el Estado debe ceñirse a un acuerdo con la Iglesia, que tiene la última palabra sobre el traslado – .

Lo único que puede terminar con el amargo recuerdo de los que sufrieron en la guerra – que fueron de ambos bandos – es la muerte y el paso del tiempo.

Cuando no quede nadie que pueda recordar los ojos de espanto de su abuelo relatándole los horrores de la guerra, entonces quizá sea el momento de plantearse pasar página.

Y cuando eso suceda, por mí como si hacen una caldereta con los huesos del dictador, dinamitan la basílica y la convierten en un parque temático.

Esos sí, tendrá que ser un parque del Terror.

 Enlace: “El Valle de los Caídos solo podrá tener un significado democrático sin el cuerpo de Franco”

En Agosto cumplí cuarenta años y fruto de las reflexiones más o menos profundas en las que cierto vértigo vital me sumergió, sentí la imperiosa necesidad de expresarme, al menos un poco más allá de mis monólogos frente al espejo. Entonces se me ocurrió este rinconcillo en el que con tinta virtual trazo mis ideas, mis reflexiones, mis miedos, mis alegrías, mis penas… y gracias a este invento llamado internet, a golpe de un solo clic estoy potencialmente en contacto con millones de personas – teóricamente es posible –.

Este escaparate global está al alcance de prácticamente cualquier persona que posea un ordenador. Si pienso detenidamente lo que puede llegar a significar eso, siento vértigo. Es una herramienta tan brutal que casi es inimaginable.

Este blog es pequeño, y dista mucho de recibir las decenas de miles de visitas que reciben otros a diario, auténticos fenómenos mediáticos, capaces de remover las conciencias y movilizar a la gente con un artículo. Recordemos el ejemplo de Pablo Herreros y el increíble aluvión en el que se ha convertido – suman y siguen las consecuencias – su campaña contra los anunciantes de la Noria, a raíz de la entrevista de la madre del menor condenado por el caso de Marta del Castillo.

No pretendo convertirme en la cabeza visible de ninguna revolución mediática, pero me siento muy orgulloso de las más de tres mil veces que alguien ha hecho exactamente lo que estás haciendo tú en este momento: pinchar en esta dirección – que mi falta de originalidad tituló con mi propio nombre – y leer durante un rato lo que a este cuarentón algo descerebrado se le pasa por la cabeza.

Por eso, doy un millón de gracias a esos tres mil pares de ojos – algunos repetís, me consta – que han paseado su mirada por este sitio, abierto a todos, y que no es más que un lienzo en blanco en el que podéis – y debéis – opinar lo que os de la real gana.

Muchísimas gracias, de verdad.

Si tenéis algo que decir, ya sabéis, comentad, o directamente mandadme un correo: acortescaballero@gmail.com

Siempre he creído – por lo que se ve erróneamente – que la picaresca era patrimonio del carácter español, si me apuran, mediterráneo. Sin embargo se ha producido una noticia que desmiente este tópico: La policía británica ha detenido a 19 delincuentes simplemente enviando invitaciones personales para una degustación gratuita de cerveza. El método es sencillo, barato y cómodo. Imagino a los agentes, de paisano – no creo que llevaran su característico casco y un chándal – con una pinta en la mano, sonriendo, charlando en grupos, esperando tranquilamente a que se acercara el fulano de turno y se identificara con una amplia sonrisa como uno de los premiados.

“- Sí, sí, pase por aquí, señor Smith, allí en el mostrador mi compañero le tomará los datos y en seguida podrá beber cerveza”

Sí. Todas las que quieras, Smith, pero imaginarias, durante tu larga estancia en chirona, chaval, que has caído en la trampa.

Los policías ingleses se han aprovechado de la turbidez mental que provoca la palabra gratis, es gratis, pues lo quiero.

Sienta hasta mejor.

Un compañero de carrera me contó que cuando estuvo de Erasmus en Suecia, en las delegaciones de alumnos de las universidades, disponían boles de cristal llenos de preservativos. Gratis. Se acababan en segundos, esquilmados por los ávidos estudiantes españoles e italianos. Y me confesó que tampoco es que los necesitaran todos, ni mucho menos. ¡Pero es que eran gratis!

Me hace gracia cuando en agresivas campañas publicitarias mi compañía de teléfonos me llama y me ofrece una magnífica oferta con una tarifa más alta en la que puedo ahorrarme hasta un 50%. La mitad de la tarifa, gratis.

– Pero señorita, si la tarifa es más cara, me cuesta más.

– Sí, pero con nuestra magnífica oferta se va a ahorrar mucho dinero.

– Bueno, eso si tuviese la intención de tener una tarifa más cara, ¿no?

Intentan atraparnos con el cebo de la palabra “gratis” que tan bien les ha funcionado a los policías ingleses.

Recuerdo también una conversación – engarzando la idea de la picaresca asociada a lo gratuito – en la que intentamos imaginar qué hubiera pasado si en España la compañía 3M – fabricante entre otras cosas de cristal blindado de seguridad – hubiera lanzado la misma ingeniosa campaña publicitaria que lanzó en un país nórdico – no recuerdo cuál -. Se trataba de colocar una gran marquesina, similar a la de las paradas de autobuses, de cristal de seguridad – el producto promocionado – en cuyo interior, a la vista de todo el mundo había una enorme cantidad de billetes de curso legal. Colocaron una cámara de vigilancia para mostrar las imágenes en las que se veían los infructuosos intentos de las personas que circulaban por allí de romper el cristal para hacerse con el botín.

Eso en España no hubiera funcionado.

Sencillamente, el pícaro español habría aserrado las patas de la marquesina, la habría desmontado, la habría cargado en la furgoneta – o en la moto con escape libre – y ya se preocuparía de tratar de abrirla en su casa.

Me apuesto una cerveza gratuita a que hubiera sucedido eso.

“Yo me lo llevo a mi casa y luego ya veremos.”

Si no se lo creen, recuerden cuando se celebró la primera final de la copa Davis en Sevilla, que tras el campeonato, algún avispado tuvo la feliz idea de apropiase de la estructura metálica de la grada, que construyeron ex profeso para el evento, para venderla al peso a un chatarrero.

Tan real como la vida misma.

Por eso creo que tal vez aquí el truco de la policía inglesa no habría funcionado, porque inmediatamente habríamos desconfiado… ¿cerveza gratis? ¿a cambio de qué? O en su defecto, se habría presentado la familia al completo del delincuente y no hubiera sido posible su detención – por simple cuestión de números – .

En cualquier caso, gracias por seguir leyendo… siempre será gratis.

 Enlace :

La policía británica detiene a 19 criminales con invitaciones de cerveza gratis

 

 

 

Los lunes no me disgustan especialmente aunque suelen ser algo perturbadores: los atascos son mayores, la gente llega con cierto mal humor al trabajo, como si les hubieran arrancado, sin preguntar, un poco de la felicidad acumulada a lo largo del fin de semana.

Sin embargo, hay personas que los odian intensamente.

Ese fue el caso de Brenda Ann Spencer  que con 17 años, armada con el rifle de su padre, asesinó en 1979 a dos personas e hirió a otras nueve. Cuando le preguntaron por qué lo había hecho ella respondió “I don´t like Mondays” (No me gustan los lunes).

La frase es lapidaria e intranquiliza observar la mirada oscura de la joven, serena y convencida de que la única salida para su disgusto era la bestialidad que cometió.

El alma humana – en el sentido no religioso del término, sino en el de esencia natural que nos conforma – es un misterio y está llena de claroscuros. Ignoramos el dolor o la maldad que puede encerrar el envoltorio de normalidad del vecino al que saludamos informalmente cada día en el descansillo.

Usualmente estos descontentos o amargados suelen sufrir silenciosamente sin que nos enteremos jamás, pero en otros casos son como condensadores eléctricos que acumulan rabia y odio que estallará un día cualquiera, por ejemplo un lunes.

Un día vi como un hombre, borracho, acosado por unos niños que se mofaban de él, subió a su casa para bajar de nuevo al bar, armado con una escopeta – no fui lo suficientemente valiente como para asistir al final pacífico de aquella escena -. ¿Qué pensó en aquel momento su alcoholizado cerebro? ¿Qué pretendía? ¿Escarmentar a tiros a aquellos gamberros? Tal vez.

“Ignoramos el dolor o la maldad que puede encerrar el envoltorio de normalidad del vecino al que saludamos informalmente cada día en el descansillo.”

Quizá Brenda Ann pensó que el mundo merecía un escarmiento y su forma de expresarlo fue matando a tiros a varias personas. Desde luego su grito fue desgarrador y fue escuchado alto y claro, incluso inspiró una canción de Bob Geldof.

En algún momento de la vida hemos estado o estamos sometidos a presión, agobiados, desesperanzados, pero salvo la muerte – y según los creyentes ni siquiera eso – nada es irreversible, todo tiene una solución más o menos imperfecta que nos permite seguir adelante.

Siempre hay algo, una esperanza, aunque sea casi invisible, a la que agarrarse para sobrellevar el sufrimiento.

Incuestionablemente, las mimbres que nuestros padres nos ayudaron a trenzar, nos otorgan más o menos entereza en la vida y nos permiten afrontar las dificultades. Por ello hay que fomentar en los demás la autoestima, la capacidad de empatizar y ponerse en la piel del otro, la generosidad, la buena educación y en general valores que nos equilibren para vivir de manera razonablemente coherente.

“Todo tiene una solución más o menos imperfecta que nos permite seguir adelante”

Y cuando nos levantemos un Lunes, cansados y tristes por haber perdido demasiado pronto el fin de semana, encararemos con una sonrisa el nuevo día, sabiendo que lo que nos espera no es más que parte del reto de vivir.

Entonces podremos mirarnos al espejo y entonar “I don´t like mondays” que simplemente será el título de una canción.

Enlaces:

Blog Kurioso: “I don’t like Mondays”

Video de la canción