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La gran evasión

Publicado: 5 febrero, 2012 en Uncategorized

Este fin de semana he recibido varios comentarios de algunos de mis lectores. Unos me han regañado porque estoy prodigándome menos que el año pasado y mis entradas se espacian un poco más, otros me dicen que cuando hablo de política pasan directamente del artículo y otros me han dado una gran alegría al confesarme que sólo leen el diario deportivo y mi blog.

A todos ellos les agradezco encarecidamente que se hayan molestado en comentármelo porque eso significa principalmente que formo parte – aunque sea una parte mínima –  de su vida y, la verdad, me siento enormemente halagado.

Dejando al margen estos temas personales – que sinceramente creo son los que menos os interesan – he estado reflexionando sobre los contenidos que buscamos para evadirnos.

Mi padre se evade viendo películas de acción y odia los dramas argumentando que bastantes hay ya en el mundo como para verlos en la televisión. Mi primo prefiere leer periódicos humorísticos como El Mundo Today que realmente es una obra maestra del humor y la sátira. Un anciano conocido prefería leer las esquelas que le entretenían entre otras cosas porque él seguía vivo.

El hombre se diferencia de las bestias porque busca fórmulas para distraerse, para evadirse de la preocupante realidad que, por si no nos damos cuenta por nosotros mismos, los medios de comunicación se encargan permanentemente de recordarnos.

Hace años – lo reconozco – asistía de madrugada con los ojos como platos a la novedosa forma de entretenimiento que inventó – o al menos dio a conocer en España – Javier Sardá con su “Crónicas marcianas” – título por cierto de una magnífica novela de ciencia ficción – y sus vociferantes invitados. Según un amigo mío las voces eran una técnica para evitar que nos durmiéramos por el horario tardío del programa. Las crónicas de Sardá combinaban actualidad, humor, personajes absurdos – recordemos al recientemente fallecido Pozi – . Era una especie de zoo televisivo que mostraba una fauna ruidosa, variada y multicolor.

El formato cambia, cambian las caras, las historias y las voces, pero todo se reduce a lo mismo; explotar la necesidad del ser humano de evadirse, de buscar un motivo, aunque sea trivial, para sonreír.

Un buen ejemplo en el que se juega combinando ambas cosas – realidad problemática y humor – suele ser el especial de Navidad protagonizado por José Mota – que estos días ha demostrado a todo el mundo en la película de Alex de la Iglesia “La Chispa de la Vida” que es un magnífico actor dramático -. En estos programas anuales, el humorista repasa con sarcasmo lo que sucede a nuestro alrededor, recuerdo concretamente dos gags del programa de hace algunos años con los que me desternillé. En uno de ellos el Ministerio de Cultura en colaboración con Fomento contrataba actores para que simularan que eran obreros y cuando la gente pasara hacer como que trabajaban en la obra para levantar la moral del país. En otro un empresario bate el record de despido libre como si se tratase de una modalidad olímpica.

Creo que ya comenté que mi abuelo me enseñó que es mejor enfrentarse a los problemas con una sonrisa, incluso tratar de reírse de ellos, y así, al menos, si no los solucionamos, nos sentiremos mejor.

Estaremos jodidos, pero contentos, como recita Concha Buika en su canción.

Recomendado:

José Mota anima España en las obras

José Mota bate el record de despido libre

 

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Una buena por mil malas

Publicado: 30 enero, 2012 en Uncategorized

Declaraciones de un obispo retrógrado que compara el cuidado del marido con el de un niño pequeño, absoluciones éticamente cuestionables, jueces que lucharon contra los crímenes de la dictadura juzgados, ERES malgastados y convertidos en rayas de coca, enriquecimiento ilícito a costa de Reales nombres, millones de tragedias laborales, asesinatos de género…

Son mil malas noticias.

De las que te hacen desear ser noruego – incluso un buen salmón, porque al menos seré comido en una buena mesa – o cambiar de canal de la vida.

Noticias malas y aderezadas, alimentadas por los fanáticos de la destrucción, los mismos que aman el caos porque en sus aguas revueltas pescan a sus anchas.

Sin embargo siempre hay algo bueno tras tanto malo, esta extraña vida tiene la curiosa cualidad que hace que cuando crees que el nivel de oscuridad y desesperación es insoportable, se abre una inesperada ventana que deja entrar un soplo de aire fresco.

En este caso el soplo tiene nombre y apellidos, Georges Loinger “el pasador de niños”. Loinger tiene 101 años y da conferencias a estudiantes y periodistas, concede entrevistas y realiza un sinfín de actividades encaminadas a un solo fin: mantener la ventana abierta para que la casa esté bien ventilada.

“Esta extraña vida tiene la curiosa cualidad que hace que cuando crees que el nivel de oscuridad y desesperación es insoportable, se abre una inesperada ventana que deja entrar un soplo de aire fresco”

La ventana de la memoria.

Loinger salvó a más de 350 niños judíos evacuándolos a Suiza con un método tan simple como ingenioso; organizaba partidos de fútbol en la frontera franco-suiza y lanzaba la pelota al lado suizo, consiguiendo que los niños que corrían a por la pelota se salvaran.

Observando el anciano rostro de Loinger, mirando sus gafas redondas, uno puede imaginar que esos ojos vivaces han visto mucho. Demasiado, tal vez.

Pero cuando hace casi setenta años este hombre se encontró frente al horror, frente a la injusticia, en lugar de mirar hacia otro lado – que hubiera sido humano y comprensible – le plantó cara y se la jugó.

“Loinger salvó a más de 350 niños judíos evacuándolos a Suiza”

Se jugó la vida para conseguir que otros conservaran la suya.

Hoy día, nietos y bisnietos de aquellos que corrieron tras la pelota que pateaba Loinger pueden darle las gracias por estar vivos y ser testigos directos de la memoria.

Y como ellos, hoy nosotros nos maravillamos y celebramos esta buena noticia en mitad de las mil malas, la mejor de todas, que es que aún habrá esperanza mientras existan persona como Loinger que hicieron lo correcto, escogieron el camino difícil y afrontaron las dificultades con coraje y valentía.

Y al igual que aquellos niños sólo podemos decir una palabra: gracias.

“Yo vi todo el plan aniquilador de Hitler para los judíos”

Paul Krugman es premio Nobel de economía en 2008 y profesor de economía en Princeton, podríamos decir que no es sospechoso de no saber de economía. Pues bien, Krugman recomienda en un estupendo artículo, políticas expansivas que incentiven el gasto y no políticas austeras. Aboga por seguir los dictados de Keynes (el famoso economista de principios del primer tercio del siglo XX) que ya nos advertía hace 75 años: “La expansión, no la recesión, es el momento idóneo para la austeridad fiscal”, es decir, que cuando hay vacas flacas no debemos recortar sino todo lo contrario. O sea, justamente lo contrario que están aplicando todos los gobiernos europeos. Claro que, en Europa, podemos decir que naciones como Grecia o Irlanda están abocadas a imponer políticas de recortes brutales, empujadas por los mercados que las machacarán aún más si no las aplican.

Tal vez sí o tal vez no.

La experiencia de estos años está demostrando que la solución no está en la contención del déficit – Irlanda no levanta cabeza – sino en fijar el foco en el empleo. Hay que dinamizar la economía, es decir, hay que generar confianza y extender la creencia – apoyada por Krugman – de que gastando se fomenta el consumo y se incentiva la inversión. Piensen en esto: si un enfermo está grave ¿se curará si no fomentamos el gasto en las medicinas que necesita? ¿o lo mataremos del todo?

El brutal dispendio de tiempos pasadso ha tenido como consecuencia que las arcas estén ahora medio vacías, pero mantenerlas a ras no ayuda. Hagamos caso a Krugman, endeudémonos más – España no llega al sesenta por ciento de su PIB, aún hay margen – y reactivemos el consumo – salvemos al enfermo – .

Este país no crecerá si no se contrata, si no se alienta  a las PYMES y a los autónomos – reduzcámosles los impuestos a la principal fuente de empleo de España – .

El ya manido “Gasta menos, debe menos, desarrolla la economía” ya no se lo cree nadie.

Ni los mercados.

Y el problema no es que sigamos una u otra corriente, el problema es  que decidamos la corriente que seguir en función de la opinión de los mismos que han hundido el sistema, los que blindan sus jubilaciones a costa de nuestro dinero – no es un tópico , es literal -.

Por favor, por una vez, señores de ahí arriba, escuchen a los sabios; escuchen a Keynes o a Krugman y pongan un poco de seso en sus decisiones, porque para bien o para mal, de lo que decidan ustedes depende nuestro futuro.

Enlace: Keynes tenía razón

Mi padre tiene casi setenta años y se resiste a jubilarse. Es maestro – él insiste en que esa es la palabra que realmente le define – y desde hace más de treinta años dirige un colegio público. Hace años, cuando el boom del ladrillo estaba en su apogeo, un antiguo alumno – del grupo de los zoquetes – , aparcó su coche de alta gama junto al eterno Renault cinco de mi padre – finalmente, el coche se ha jubilado antes que él – y bajándose muy ufano le espetó “¡Mira que coche tengo! ¡Gano más del triple que tú¡ ¿Ves cómo no servía de nada estudiar?”.

Es en estos días convulsos de crisis, en los que me acuerdo de aquel idiota y siento pena por él, pues le imagino sentado en su raído sofá, con su chándal de marca, su gorra, sus deportivas de doscientos euros, llenas de agujeros, jugueteando con las llaves del cochazo que no puede utilizar porque no tiene dinero para gasolina – ¡consume un huevo, el jodío! – ni para el seguro, mirando un programa de tele basura junto a su pobre madre que ahora ha vuelto a hacerse cargo del niño.

¿Cuántos habrá como él en este país?

¿Cuántos hicieron el imbécil delante de sus antiguos profesores, que lo único que trataron de conseguir fue inculcar un poco de decencia y sentido común en esas cabezotas rapadas?

¿Cuántos se arrepentirán de sus palabras y las rumiarán una y otra vez sabiendo – temiendo – que a lo peor sus profesores se están carcajeando de ellos?

Lo que no saben es que sus maestros no se alegran de su desgracia, todo lo contrario, se sienten apenados y un poco fracasados porque por lo que a ellos respecta no fueron capaces de enmendar la torcida percepción de los valores de sus alumnos.

La desilusión y el error de despreciar la educación y la formación no son exclusivos de la clase menos preparada de la sociedad, también existen algunos casos – los conozco – de titulados universitarios que desencantados por su situación personal en la que cobran una miseria – si es que cobran – y penan por un puesto de trabajo decente, piensan exactamente lo mismo. ¿Ves como no servía de nada estudiar?

Sin embargo yo pienso justo lo contrario. La formación y la preparación nos permiten saber, conocer el porqué de las cosas, nos capacita para tratar de dar sentido a la realidad que nos rodea de una manera lógica y nos regala recursos para luchar contra las crisis y las injusticias que conlleva.  En estos tiempos difíciles que corren, las posibilidades de encontrar un buen trabajo – siquiera un mal trabajo – son mucho menores, pero si nuestro abanico de recursos es mayor, podremos enfrentarnos al reto con alguna garantía más de éxito que si ni siquiera tenemos un paipái. Conozco casos sangrantes de jóvenes sin apenas formación ni cualificación, que trabajaban en sectores muy vinculados a la construcción, ganando miles de euros mensuales, que se gastaban más de mil euros en cada una de las llantas de su flamante deportivo. Ahora se comen con patatas las llantas y hasta el volante si hace falta, de un coche que no pueden pagar.

“La formación y la preparación nos regalan recursos para luchar contra las crisis y las injusticias que conlleva.”

En este país inflamos un monstruo soplando un poco entre todos y no nos estábamos preparados para que reventara, además de dejarnos llevar por la corriente favorable, simplemente porque era lo más fácil. Era fácil decir que sí a sueldos astronómicos y abandonar los estudios. Era fácil hipotecarse sin precaución – ¡Si esto no para de crecer! – y vivir por encima de las posibilidades reales… lo pienso y se me ponen los vellos de punta… porque aquella locura consumista ha desembocado en la austeridad extrema, y, señores, ni Don Juan ni Juanillo.

Como no nos centremos y no revisemos el fondo del lago, en pocos años estamos otra vez enfangados creyéndonos  – pido perdón por triplicado – los putos amos del puto mundo.

Y la única puta que yo conozco ahora, se llama realidad, que como nos coja por el pescuezo y le dé por apretar todavía más con sus garras retorcidas, nos va a dejar sin resuello.

Espero que mientras trato de distinguir su feroz sonrisa, no me suelte aquello de “¿Ves como no servía de nada estudiar?”. 

Vídeo: Españistán, de la Burbuja Inmobiliaria a la Crisis

Hoy os ofrezco un relato breve que escribí hace un par de días rememorando una antigua broma de juventud con cierta carga de paranoia.

Podéis descargarlo completo en el enlace de más abajo.

Espero que os guste.

Andrés.

La sensación

“Alex caminaba presuroso con las manos en los bolsillos, el otoño había llegado y el día comenzaba a declinar, cediendo el turno a la noche emergente. El viento frío removía los montones de hojas secas que inundaban las aceras, dotándolas de una efímera y caótica vida, zarandeándolas aleatoriamente. 

Alex miraba las puntas de sus zapatillas gastadas con la cabeza gacha, ignorando las ramas de los árboles que se inclinaban a su paso como si le rindieran pleitesía. Vista desde lejos, su figura grisácea y encogida parecía un elemento más de la ventosa tarde.

La calle estaba casi desierta y eran pocos los peatones que se exponían a las inclemencias del tiempo, de repente, como reforzando esta idea, comenzó a llover. Las gotas empezaron siendo pequeñas manchas oscuras en los huecos grises de acera que las hojas dejaban entrever y acabaron convirtiéndose en gruesos goterones que azotaban su rostro, empujados por el viento.

La figura se encogió un poco más y apretó el paso, ya de por sí vivo.

El pelo negro y largo del muchacho empezó a pegarse, húmedo, en la frente, la cara y el cuello, dándole un aspecto aún más descuidado. Alex guiñaba los ojos tratando de evitar el agua que ya era un torrente.

Comenzó a correr y entonces volvió a tener aquella sensación.

La sensación.”

Pincha en este enlace para descargar el relato completo y seguir leyendo

Este fin de semana me he tropezado con un curioso artículo que desgranaba los pormenores de la llamada teoría M – ‘M’ de Membrana – que trata de dar una explicación a la constitución del Universo – los Universos hablando con propiedad – y el comportamiento de las leyes de la física.

Trataré de resumirla brevísimamente – si es que soy capaz de ponerla en pie – en pocas palabras: algunos físicos han llegado a la conclusión – no me pregunten cómo – de que el universo es en realidad una superestructura membranosa constituida por cuerdas de energía que vibran en once dimensiones. Esto – que ya de por sí es una posible causa para que nos estalle el cerebro tratando de asimilarlo – no es todo, la teoría asegura que existen múltiples universos paralelos – múltiples membranas – que coexistirían en la undécima dimensión. Pero no se vayan todavía, aún hay más: otra teoría nos cuenta que el big bang – la gran explosión engendradora de nuestro universo – sería consecuencia del choque de dos universos – membranas – paralelos.

¿Fascinante, verdad?

La idea de los universos paralelos – conocida y divulgada en multitud de ocasiones por el cine, la televisión y la literatura fantástica – me atrae por diversos motivos, quizá el principal sea la posibilidad de la existencia de otro yo paralelo con sus paralelas circunstancias. ¿Habrá conseguido alguno de mis múltiples yo ser un escritor de éxito en esa otra realidad paralela? ¿Se parecerá esa realidad a esta? ¿Seguirán vivo en ella Elvis Presley o Michael Jackson? O por el contrario ¿ni siquiera existirán las magníficas canciones El rock de la cárcel o Thriller?

Hace años leí una magnífica novela escrita por Sthephen King y Peter Straub titulada El talismán en la que su protagonista viajaba entre dos mundos con realidades complementarias aunque totalmente distintas.  ¿Estará esta historia cerca de ser cierta?

La ficción también ha generado su propia teoría y así en Regreso al futuro no sólo es posible viajar al pasado sino que los cambios introducidos por el viajero temporal tiene consecuencias para el futuro de manera que sea crea una realidad alternativa – un universo paralelo – , series como Fringe  establecen que cada una de nuestras decisiones genera una multitud de universos paralelos en los que en cada uno de ellos, nuestro yo vive una realidad distinta en función del camino elegido en un momento determinado. Por ejemplo, si tenemos la opción de cruzar la calle por la ruta A o por la ruta B, el hecho de elegir una de ellas crea una realidad distinta a la elección opuesta, la teoría dice que es posible la coexistencia paralela de esas dos realidades creadas a partir de elecciones personales diferentes.

Es decir, nos convertimos en dioses creadores-inventores-generadores de nuestra propia realidad.

La teoría M no ahonda en estos aspectos que podríamos denominar filosóficos sino que se limita – que no es poco – a postular la existencia de las múltiples realidades-universos membranosos.

Me atrae particularmente imaginarme una realidad vinculada mediante filamentos invisibles de energía – las cuerdas oncedimensionales – porque esto encajaría totalmente con algunas corrientes filosóficas que históricamente atribuían a la existencia una naturaleza única donde todas las cosas y seres vivos estarían interrelacionados entre sí. Si esto fuese cierto, el famoso efecto mariposa“el aleteo de las alas de una mariposa pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo” – cobraría pleno sentido.

Lo bueno es que después de un rato dándole vueltas a todos estos temas – en las que se entremezclan teorías fantásticas, matemáticas complejas y filosofía – uno llega a la conclusión de que sus problemas son una minúscula gota en el vastísimo océano del universo – o universos – o membrana, o como queramos llamarle, lo cual – a mí al menos –  me ayuda a aplicar mi propia teoría de la relatividad: todo en esta vida es relativo, especialmente las que nos preocupan.

Artículo sobre la teoría M y el origen del universo.

Introducción a la teoría M.  

La teoría M

NOTA:
Querido lector
he cambiado la ubicación del Blog, por favor, accede directamente a

www.acortescaballero.com.

Gracias y disculpa las molestias.

Un saludo,

Andrés Cortés

El Domingo 2 de Octubre asistí, dentro del VI Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas, a una interesante mesa redonda en la que dos escritoras – Montse de Paz y Virginia Pérez de la Puente – de Fantasía Épica exponían diversas ideas y opiniones acerca del papel de la mujer en la literatura.

Escuchándolas, traté de hacer retrospectiva conmigo mismo y preguntarme si alguna vez había clasificado yo a los escritores que leía, por su sexo. He de confesar que no. Nunca me he planteado si aquello que he leído era o no diferente en función de si había sido creado por una mujer o por un hombre. Mi bagaje literario es mucho menos extenso de lo que hubiera deseado, pero he tratado de leer casi cualquier cosa que cayera en mis manos y la única clasificación que he realizado mentalmente ha consistido en decidir si me gustaba o no.

Escuchando las intervenciones de los asistentes y las participantes, realicé el ejercicio de encontrar, a posteriori, elementos diferenciadores según el sexo, de los libros que he leído. Pero no fui capaz. En mi lista de escritoras las hay más sensibles, descarnadamente realistas, crueles, irónicas, sangrientas, suaves, áridas, amenas, aburridas y un largo etcétera de adjetivos que lo único que hacen es describir a un creador, no a un sexo. A raíz de este ejercicio, traté también de hacer un listado de mis libros favoritos y comprobar cuántos de ellos habían sido escritos por mujeres y, la verdad, hay unos cuantos.

Por citar algunas de las escritoras con cuyos libros he disfrutado enormemente: Almudena Grandes, Ana María Matute, Matilde Asensi, Anne Rice, J.K. Rowling, Katherine Neville…

A lo mejor carezco de la sensibilidad o la capacidad de percepción necesaria para encontrar ese matiz femenino diferenciador, pero la verdad, pienso que no existe. Un narrador de historias es alguien que se calza la piel de personajes, ya sean, ancianos, niños, mujeres, hombres, ricos o pobres, tratando de imaginar y recrear sus sentimientos, ideas, pensamientos o miedos. Es lo fascinante de esta pasión por escribir, nos permite sentir y asomarnos al mundo a través de los ojos de personajes tan diferentes a nosotros – de otro sexo incluido – que – al menos en mi caso – nos enriquece el alma y nos ayuda a entender, o como mínimo interpretar, esta vida tan extraña.

Al final, lo que importa no es si los libros que cargamos en la mochila del recuerdo los han escrito hombres o mujeres, sino lo que nos han hecho sentir o pensar, ya que, en definitiva, son los mimbres que han trenzado nuestra personalidad y nuestra forma de entender el mundo.

Referencias:

VI Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas

Web de Virginia Pérez de la Puente

Montse de Paz