Los “pescadilla” y la generosidad sin límites

Publicado: 8 julio, 2012 en actualidad, opinión
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En estos tiempos oscuros de crisis y desesperación, detecto un grupo de personas que acrecientan una suerte de hondo desprecio hacia este país. Parece como si su descontento vital tuviera ocasión de manifestarse con mayor virulencia, debido a la situación de crisis y recesión generalizadas. Suelen ser personas preparadas, que no han conseguido el trabajo esperado, acorde con su carrera, o acorde – si me lo permiten – con lo que ellos creen merecer. Personas que llevan mucho tiempo en paro, sumidos en la desesperación y en la desolación. No confían en los políticos, ni en el sistema, ni en la justicia, ni en la prensa, ni creen en nada.

Desde mi humilde punto de vista, son pescadillas que se muerden la cola, porque su situación personal es mala, y su propia actitud negativa les impide salir de ella. No niego que existan casos – los menos – en los que se esfuercen en revertir su vida, que luchen, se aprieten los machos y breguen en el barro para poder salir airosos. Sin embargo, al menos en los casos que he conocido, esto nunca es así. Los “pescadilla” se creen merecedores de todo y deudores de nada. En cierta ocasión, en un Máster, conocí a un “pescadilla”, con titulación universitaria superior,  que contaba – y estábamos en tiempo de bonanza – que había hecho más de quince entrevistas y no le habían seleccionado en ninguna, despotricaba contra los empresarios, contra las empresas de selección, contra las dinámicas de grupo… El profesor fue el único capaz de poner voz a lo que la mayoría pensábamos, le dijo, “¿No te has parado ha pensar que a lo mejor el problema es tuyo?”. Ese suele ser el principal problema de los “pescadilla”, se lamen las heridas, mientras se muerden la cola, y se centran en ello, en lugar de afrontar el problema y solucionarlo.

En estos tiempos oscuros de crisis y desesperación, detecto un grupo de personas que acrecientan una suerte de hondo desprecio hacia este país

Me irrita el discurso de estas personas, sobre todo porque son incapaces de admitir las cosas buenas. Les he escuchado decir: “este país es una mierda”, “no se salva ni un político”, “Andalucía es el tercer mundo”, “la Seguridad Social funciona de pena”, “¿todavía hay gente que cree que estudiar sirve para algo?”.

No niego que tienen parte de razón, que la clase política deja mucho que desear – aunque conozco a alguno de los buenos de verdad -, que hay carreras que están mal enfocadas al mercado laboral, pero no tolero la autocompadecencia, ni la negatividad si más, o la queja vacía, sin alternativas.

Hay noticias que insuflan aire fresco a la situación, que nos permiten creer en que este país, esta España económicamente quebrada, aún tiene solución.

Esta mañana he escuchado una entrevista a Rafael Matesanz director de la Organización Nacional de Trasplantes de España, y me he maravillado. Hace unos días, se ha batido en España – el país del mundo con el índice más alto, de largo, de donaciones de órganos – el record de trasplantes en un solo día, fueron treinta y seis, veintidós trasplantes de riñón (dos de ellos infantiles), once de hígado (uno también infantil) y tres de pulmón. Veintisiete hospitales implicados, dieciocho donantes (catorce fallecidos y cuatro vivos) y más de quinientos profesionales implicados.

Hay noticias que insuflan aire fresco a la situación, que nos permiten creer en que este país, esta España económicamente quebrada, aún tiene solución.

España es el referente mundial de la gestión de la donación de órganos y los profesionales de la salud, y los propios ciudadanos, tienen muy arraigado el sentimiento de solidaridad sin límites asociado a esta práctica. Sin médicos, enfermeras, celadores, transportistas, pero sobre todo, sin los familiares de los fallecidos, esto no sería posible.

Noticias como esta son las que me reconcilian con este país, la que me hace creer en él, sobre todo en la gente que lo habita, y en que la crisis, la jodida, maldita y – perdón mamá – puta crisis, tiene solución.

Y esto es lo que me gustaría que los pescadilla fuesen capaces de entender.

Que la solución, como siempre, está en las personas.

Enlace: Nuevo récord de trasplantes: 36 en un día

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