El compromiso de Tindyebwa

Publicado: 2 abril, 2012 en historias, opinión
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Primera parte de la historia: Año 2004, Tindyebwa un chaval Ruandés de 16 años, exniño soldado, padre fallecido de sida, madre y hermana desaparecidas, huye de la guerra gracias a una organización humanitaria y acaba durmiendo debajo de un puente en Londres.

Segunda parte de la historia: Año 2012, Tindyebwa es licenciado en Ciencias Políticas, tiene un postgrado en Derechos Humanos y recorre el mundo dando conferencias, denunciando los abusos – que son muchos – y defendiendo causas humanitarias.

¿Qué ha pasado en estos ocho años para que haya acontecido este milagro imposible?

Pues algo tan fortuito como maravilloso; en la vida de Tindyebwa se cruzó la generosidad de una familia británica que además de un gran corazón contaba con posibilidades económicas. Conmovidos por la historia del chaval, decidieron que pasara con ellos y su hija de 12 años la Navidad. El resto de la historia es tan simple como que aquel gesto de amor se convirtió en un compromiso de vida. Tindyebwa fue adoptado por el matrimonio y su destino cambió.

La madre – la de ahora, la otra, probablemente yace en cualquier fosa común del genocidio ruandés junto a su hija – es una conocida figura pública, absolutamente comprometida con la lucha por los derechos humanos y junto a su hijo viaja como embajadora de Ayuda en Acción. Eso ha hecho que Tindyebwa siguiera su ejemplo y ahora dedique su vida a lo mejor que sabe hacer; contar su historia y mirar a los que están en la situación en la que él estuvo con los ojos cargados de imágenes atroces de sangre y fuego, para decirles que aún hay esperanza. Que la salida no está en drogarse, coger un Kalashnikov y forrar de plomo a familias enteras. Que no tienen porqué someterse a los dictados del señor de la guerra de turno, normalmente educado en las mismas universidades europeas que Tindyebwa, para que sean marionetas ejecutoras que salvaguarden el expolio o la explotación de los países más devastados del planeta.

El compromiso de Tindyebwa se ha visto motivado y reforzado por el ejemplo de su madre y debería servirnos para comprender que las cosas no hay que aceptarlas como vienen, que siempre se puede luchar, con mejor o peor suerte, pero que a la postre lo único que importa es que actuemos sin rendirnos, con dignidad y coherencia.

Es lo único que importa.

Por cierto, la madre adoptiva del chaval se llama Emma Thompson y es una conocida actriz ganadora de dos Oscar, dos Globos de Oro y dos premios Bafta.

Enlace: “El reverso humanitario”

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