Isaac Newton fue diputado en el Parlamento de Inglaterra y solamente intervino una vez. Se levantó bajo la mirada atenta y el silencio expectante de los demás miembros, ansiosos por escuchar las primeras – y a la postre, únicas – palabras del genio. Newton se aclaró la garganta y dijo: “Perdón, ¿podría alguien cerrar aquella ventana? Hay corriente de aire y se me puede caer la peluca”.

Esta anécdota es real y quizá represente otro de los grandes descubrimientos de Sir Newton: no merece la pena abrir la boca si no se tiene nada que decir.

Si la mayoría de nosotros aplicáramos esta máxima, estoy convencido de que el mundo sería un lugar mejor – o como mínimo menos ruidoso – . Claro que, por ejemplo, inventos como twitter perderían un poco de su esencia, porque es imposible decir o tuitear frases durante todo el día sin caer en alguna imbecilidad o banalidad – y que conste que soy un activo tuitero – . A la máxima newtoniana podría añadirse la frase de Mark Twain: “Es mejor permanecer callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente.”, cosa que algunos se empeñan – o nos empeñamos – en hacer constantemente – despejar las dudas sobre su imbecilidad, me refiero -. Ni que decir tiene que defiendo la libertad de expresión y la oratoria a capa y espada, pero es como cualquier actividad del ser humano, en exceso deja de ser útil y se convierte en una molestia.

El caso de un blog o página web es similar, cuando te comprometes a contar algo casi a diario, es difícil salvar todos los textos, estoy seguro de que mis lectores habrán detectado más de una estupidez vertida en esta página – y las que quedan – .

La prudencia y el silencio hoy día no se valoran, al contrario, parecen ser considerados defectos más que virtudes, es usual – está incluso bien visto – desnudarse mediáticamente –  a veces incluso literalmente – contando intimidades, mostrando imágenes familiares o personales. Pero yo me pregunto ¿es necesario que yo me entere de que mi vecino se comió un estofado en cierto mesón de la sierra y le sentó fatal y estuvo todo el día a base de manzanilla y almax? ¿Me aporta algo? ¿No sería incluso beneficioso para mí llegar a viejo sin saber que mi prima la del pueblo perdió su virginidad a los dieciséis en un Toyota Corolla?

Últimamente hay imaginativas campañas publicitarias para prevenir la falta de precaución – sobre todo por parte de los más jóvenes – a la hora de facilitar teléfonos, datos, información o cualquier otra cosa que consideren mostrable en las redes sociales. Aunque a veces no hay que asociar la falta de cuidado solamente a los jóvenes, me viene a la memoria la anécdota de la mujer del flamante nuevo máximo responsable del servicio secreto inglés – el MI6 – que ni corta ni perezosa publicó orgullosísima el nuevo puesto de su marido, junto a sus fotos en bañador, su dirección, los nombres  de sus hijos, los datos de sus amigos e incluso una extraña historia con nazis de por medio. Toda una demostración de que la discreción de Newton no le venía por nacionalidad – también hay ingleses bocazas- .

En resumidas cuentas el exceso de verborrea suele implicar un problema, así que no nos compliquemos hablando más de la cuenta, pero tampoco nos callemos como estatuas ante lo que sucede delante de nuestras narices, ya se sabe: en el equilibrio – más conocido como término medio – está la virtud.

Enlaces:

Anécdotas sobre Newton

La intimidad del jefe del MI6 en Facebook

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s