El Domingo 2 de Octubre asistí, dentro del VI Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas, a una interesante mesa redonda en la que dos escritoras – Montse de Paz y Virginia Pérez de la Puente – de Fantasía Épica exponían diversas ideas y opiniones acerca del papel de la mujer en la literatura.

Escuchándolas, traté de hacer retrospectiva conmigo mismo y preguntarme si alguna vez había clasificado yo a los escritores que leía, por su sexo. He de confesar que no. Nunca me he planteado si aquello que he leído era o no diferente en función de si había sido creado por una mujer o por un hombre. Mi bagaje literario es mucho menos extenso de lo que hubiera deseado, pero he tratado de leer casi cualquier cosa que cayera en mis manos y la única clasificación que he realizado mentalmente ha consistido en decidir si me gustaba o no.

Escuchando las intervenciones de los asistentes y las participantes, realicé el ejercicio de encontrar, a posteriori, elementos diferenciadores según el sexo, de los libros que he leído. Pero no fui capaz. En mi lista de escritoras las hay más sensibles, descarnadamente realistas, crueles, irónicas, sangrientas, suaves, áridas, amenas, aburridas y un largo etcétera de adjetivos que lo único que hacen es describir a un creador, no a un sexo. A raíz de este ejercicio, traté también de hacer un listado de mis libros favoritos y comprobar cuántos de ellos habían sido escritos por mujeres y, la verdad, hay unos cuantos.

Por citar algunas de las escritoras con cuyos libros he disfrutado enormemente: Almudena Grandes, Ana María Matute, Matilde Asensi, Anne Rice, J.K. Rowling, Katherine Neville…

A lo mejor carezco de la sensibilidad o la capacidad de percepción necesaria para encontrar ese matiz femenino diferenciador, pero la verdad, pienso que no existe. Un narrador de historias es alguien que se calza la piel de personajes, ya sean, ancianos, niños, mujeres, hombres, ricos o pobres, tratando de imaginar y recrear sus sentimientos, ideas, pensamientos o miedos. Es lo fascinante de esta pasión por escribir, nos permite sentir y asomarnos al mundo a través de los ojos de personajes tan diferentes a nosotros – de otro sexo incluido – que – al menos en mi caso – nos enriquece el alma y nos ayuda a entender, o como mínimo interpretar, esta vida tan extraña.

Al final, lo que importa no es si los libros que cargamos en la mochila del recuerdo los han escrito hombres o mujeres, sino lo que nos han hecho sentir o pensar, ya que, en definitiva, son los mimbres que han trenzado nuestra personalidad y nuestra forma de entender el mundo.

Referencias:

VI Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas

Web de Virginia Pérez de la Puente

Montse de Paz

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