Para quien ponga en duda la existencia del  infierno, le sugeriría que se diera un paseo por la población de Centralia (Pensilvania, Estados Unidos).

Hace 50 años se originó un incendio que sigue activo – con combustible para los próximos 250 años al menos – a 1600 m de la superficie. Centralia cuenta con yacimientos de carbón que el fuego está consumiendo y emite continuamente, a través de unas chimeneas, gas venenoso en forma de dióxido de carbono que obligó a evacuar el pueblo en los ochenta – ¡veinte años después de iniciado el fuego! – .

El incendio de Centralia me recuerda algo que los seres humanos deberíamos tener más presente: las numerosas, indomables e incontrolables fuerzas que existen en el mundo y que – tal vez empujados por nuestra estúpida soberbia – nos empeñamos en dominar.

Tal y como puso de manifiesto el terremoto de Japón cuyos efectos casi convierten en una ciudad fantasma a Tokio, una de las ciudades más pobladas del planeta, no podemos estar seguros de que alguna vez seamos capaces de  controlar los medianos – ni tan siquiera los pequeños – cataclismos.

En relación a esta inoperancia natural que tiene nuestra especie para luchar contra lo inevitable, comentar que algunos historiadores, más o menos controvertidos, aseguran que esta no es la primera humanidad sino que anteriormente, hace miles de años, o tal vez cientos de miles, el hombre llegó a niveles de civilización similares a la actual y que un cataclismo acabó con todo.

Independientemente de que esto sucediera así, lo cierto y verdad es que un gran meteorito creó el cráter de Chicxulub (de 180 Km de diámetro) en la península del Yucatán, Méjico, y se teoriza acerca de que fuese el causante de la extinción de los dinosaurios ¿y si hubiera existido una civilización, similar a la actual, que hubiera perecido junto a los grandes saurios? Desde luego, no hay pruebas que lo afirmen ni pruebas que lo desmientan.

Lo que es innegable es que si existió una humanidad anterior y se parecía a la actual – incapaz tan siquiera de apagar un incendio en Centralia, Pensilvania – no tengo ninguna duda de que si no hubiera desaparecido a causa de un meteorito, lo habría hecho por su propia negligencia y estupidez.

Recomiendo:

Entrada “Héroes”

La historia de Centralia

El Cráter de Chicxulub 

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comentarios
  1. Ramón dice:

    Amigo Andrés, la Naturaleza es muy sabia. ¡fíjate que solemos ser padres cuando somos jóvenes! ¡¿e imaginas ser padre a los 80?.
    Es decir, todo tiene su tiempo, su espacio y la naturaleza se encarga de poner las cosas en su sitio….
    Salud y esperanza.
    Ramón.

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