La muerte anunciada

Publicado: 21 septiembre, 2011 en Uncategorized
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Mañana a esta hora Troy Davis estará muerto.

Troy Davis es un preso negro – odio la palabra de color ¿de qué color? – condenado a muerte en Estados Unidos por matar – supuestamente –  a un policía en 1989.

Los datos demuestran que la pena de muerte no reduce el índice de criminalidad. El criminal nunca piensa que le van a detener, por lo que no es una medida disuasoria.

Los números también indican que – en Estados Unidos en concreto – el sistema judicial está montado de forma que favorece a quien puede permitirse un buen abogado. El porcentaje de personas sin recursos económicos, pertenecientes a minorías étnicas, a los que a menudo se les aplica juicios injustos, en los que se plantean dudas sobre la culpabilidad de los condenados, u otras irregularidades, es abrumadoramente alto.

Otro dato: desde que Davis fue condenado, noventa (90) personas condenadas a muerte han sido excarceladas al demostrarse su inocencia, en la mayoría de los casos tras penosos procesos que han durado años y han costado cientos de miles de dólares a sus familias.

Pero todo esto sólo serían argumentos objetivos para estar en contra de la pena de muerte, un sistema manifiestamente ineficaz de lucha contra la criminalidad, en cualquier caso, sinceramente, no me importa si este hombre es inocente o culpable – siete de los nueve testigos se ha retractado – porque estoy absolutamente en contra de la pena de muerte.

Sin necesidad de razonamientos numéricos, sin datos aplastantes que apoyen su abolición… porque estar en contra de la pena de muerte es estarlo incluso cuando el acusado es culpable.

Sí.

Culpable.

Culpable de matar y violar a una niña, por poner un ejemplo muy duro.

Creo que la vida es el bien más precioso que tiene un ser humano y no me considero capaz de decidir objetivamente que una persona deba dejar de vivir.

Y claro, si demagógicamente me preguntan ¿Y si le hacen algo a un hijo tuyo?

La respuesta es obvia… pero eso no sería justicia, si no venganza.

No es cierto que todas las personas puedan reinsertarse o recuperarse para volver a convivir en sociedad después de cometer una atrocidad, eso sería el País de las Maravillas de Alicia… pero eso no quiere decir que tengamos que erigirnos en jueces supremos decidiendo si debe continuar o no respirando.

Al menos así lo veo yo.

¿Cadena perpetua? No tengo respuesta para eso.

Lo que sí tengo claro es que el ojo por ojo sólo desemboca en una espiral de venganza institucionalizada que convierte al sistema en un ejecutor aséptico.

Recomiendo ver la película “Pena de muerte” donde no se pone en duda la culpabilidad del reo condenado, es culpable y además un monstruo, un ser despreciable. Pero a través de los ojos de una monja que trata de reconfortarle en sus últimos instantes, asistimos a un proceso tan frío y aséptico, tan deshumanizado, que nos hace comprender que los verdaderos monstruos son los ejecutores del procedimiento.

Al fin y al cabo estamos poniendo fin a una vida humana.

Y ahora… quedan poco más de veinticuatro horas para que Troy Davis deje de existir.

Referencias:

Una polémica ejecución en Georgia agita Estados Unidos

Muerte por discriminación. Informe de Amnistía internacional.

Troy Davis: Culpable hasta que se demuestre lo contrario

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comentarios
  1. Manolo dice:

    Aquí puedes firmar para solicitar que no se cumpla la ejecución. http://www.es.amnesty.org/actua/acciones/troy-davis/?origen=enews911 ¿Util? Pues no sé, pero cuesta muy poco y es más que nada.
    Sobre la pena de muerte, en general opino como tú, pero me lo replanteo cuando escucho que ha estallado una bomba en un lugar público, asesinando a cualquiera, incluyendo niños cuyo único delito consiste en estar en el lugar y momento fatídico. Pasan varios años y estos “libertadores”, aún se jactan de su gesta (vamos, que lo harían otra vez y con mucho gusto). Hombre, si alguien merece la pena de muerte no son precisamente esos niños…

    • Gracias Manolo,
      ya firmé en su momento con la misma sensación que comentas: no saber si sirve para algo.
      Respecto a lo de quién merece o no la muerte, evidentemente las personas inocentes asesinadas no… no obstante, lo que vengo a decir en la entrada es que por encima de la venganza está la justicia y que no me encuentro capacitado para decidir sobre la vida de otra persona, por muy asesino que sea.

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