Personas

Publicado: 13 septiembre, 2011 en Uncategorized
Etiquetas:, , , , , , , , , , , , ,

Esta mañana he asistido al despido de un compañero.

Ni siquiera es mi amigo, ni he tenido la ocasión de trabajar con él codo con codo.

Hasta hace unas horas era una persona que tenía un despacho frente a mi sitio, que realizaba una labor más o menos desconocida para mí… ahora es un padre de familia que quita las fotos de sus hijos del tablón de corcho de la pared. Un hombre que llena una caja de cartón con cosas que durante muchos años de trabajo ha acumulado.

La conclusión final es muy sencilla: sólo quedan las personas.

Es decir, detrás de los índices, de los gráficos, de los resultados, de los abismos económicos, de la recesión, de la deuda griega, de las primas de riesgo y la madre que las parió, – esto me ha quedado muy Pérez Reverte – lo único que hay son personas.

Personas que vuelven a casa un martes y trece a las diez de la mañana con una caja de cartón y recuerdos.

¿Cómo será el despertar del día después? La alarma del despertador vuelve a sonar a las 6:30 porque ha olvidado desconectarla y hasta que no pasan varios minutos, en los que inconscientemente ya ha iniciado la rutina de los últimos años, no es consciente de que no tiene que ir a ninguna parte. Entonces se sienta en la cama, perdido, aturdido, sin nada que hacer.

Es muy fácil opinar sobre algo cuando no le pones ni una cara ni unas circunstancias personales, sólo te limitas a disertar o a esbozar, con más o menos desaciertos  gramaticales y de estilo, temas que te sugiere la realidad o simplemente una imagen o una foto.

¿Pero qué sucede cuando miras directamente a los ojos de una persona que se enfrenta al abismo? ¿Dónde están y de qué valen las vacías palabras de tinta?

La vida es dura y cuando te somete a una prueba repentina no hay preaviso y sólo queda la propia capacidad para encarar las circunstancias y sobreponerse.

Cuando pienso en la futura educación de mis futuros hijos, aspiro a ser capaz de dotarles de entereza y mecanismos que les permitan dos cosas: ser coherentes y ser capaces de enfrentarse a las adversidades.

La mayor enseñanza que los años me han regalado es que, al final, detrás de todo el teatrillo que nos hemos inventado, sólo quedan personas.

Ojalá el paso del tiempo no nos haga olvidar jamás que son lo único importante.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s