La enana marrón

Publicado: 26 agosto, 2011 en Divulgación, opinión
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Las enanas marrones son estrellas fallidas, cuerpos que no han juntado suficiente masa como para encender en su interior las reacciones nucleares que hacen brillar a las estrellas normales.

Un observador pesimista podría decir que, según esta definición, el mundo está lleno de seres humanos que se comportan como enanas marrones, es decir, como seres incapaces de encender en su interior chispa motora alguna. Estos seres, que se mueven por impulsos instintivos más que racionales, se dejan llevar por el curso azaroso en el que las circunstancias – siempre ajenas a ellos – les han colocado. Asisten como cuerpos fríos suspendidos en el vacío estelar, como espectadores sin vida propia, al transcurso de su devenir vital.

Las enanas marrones son inmunes a lo que sucede a su alrededor, a través de su mirada gris el mundo es un lugar desprovisto de color, aunque hubo un tiempo en sus vidas en el que se creyeron felices siguiendo el camino marcado por convencionalismos o leyes dictadas por otros, pero un día despertarán – tal vez cuando un meteorito les sacuda y les haga abrir los ojos de par en par – y observarán que han creado a su alrededor la nada más absoluta.

Los creadores de la nada no piensan ni en su futuro ni en el de los demás, viven el aquí y el ahora de la forma más trivial posible, sin complicaciones, esperando a que pase la vida por encima de ellos, porque son incapaces siquiera de empatizar con el resto de seres humanos.

Piensan que la esperanza es un invento sectario, que un grano de arena jamás hará montaña, sus frases más manidas son  “¿Qué más da lo que yo haga?” o “Todo el mundo hace igual”. Se siente arropados por la estela de otras enanas marrones que como ellos cargan con un alma helada y sin chispa.

No votan, no piensan, no participan, no crean, no comprenden, no actúan…

Lo más angustioso no es la mera existencia de enanas marrones – la naturaleza está llena de ellas – si no la resignación, la falta de iniciativa para tratar de romper la maldición de la mediocridad.

Porque no todos tenemos la fortuna de recibir el impacto del meteorito que despierte nuestra alma antes de que sea demasiado tarde.

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  1. […] debe hacerse a cada uno de nosotros, a nuestro inmovilismo mental… no nos comportemos como enanas marrones, sacudamos un poco – no pidamos milagros – nuestras conciencias y hagamos algo, por […]

  2. […] debe hacerse a cada uno de nosotros, a nuestro inmovilismo mental… no nos comportemos como enanas marrones, sacudamos un poco – no pidamos milagros – nuestras conciencias y hagamos algo, por […]

  3. […] debe hacerse a cada uno de nosotros, a nuestro inmovilismo mental… no nos comportemos como enanas marrones, sacudamos un poco – no pidamos milagros – nuestras conciencias y hagamos algo, por […]

  4. […] conflicto no lleva más que a decepción y a acobardarnos hasta convertirnos en personas grises, en enanas marrones. “La vida es un camino de baldosas amarillas, con la diferencia de que el final del recorrido […]

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