… y un día

Publicado: 9 agosto, 2011 en Blog, Personal
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Cuarenta años … y un día.

El Taj Mahal se construyó en veintitrés años, Notre-Dame en 182 años… es decir, el intervalo de mi existencia se mece entre estas dos obras inmortales.

“El alumno pregunto – Maestro, ¿Y la inmortalidad? ¿Cuándo llega?

El viejo maestro, sonriendo con tristeza, respondío – La inmortalidad, amigo mío, llega cuando cincelen nuestros nombres en una lápida de mármol frío”.

Dicen que en el término medio está la virtud, pues ni unas pobres lineas labradas con el cincel, ni una obra colosal que asombre a las generaciones venideras… Yo me conformo con dejar cierto poso de vivencia, con haber sido capaz de regalar algo de felicidad (qué tesoro!) a algunos, con haber enseñado algo interesante a algún oyente intrigado…

Tengo la esperanza de que el reloj incansable que marca el avance de mis días me conceda otros cuarenta años para intentar completar mi ciclo vital con dignidad, coherencia y alegría.


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