La cara de Superman, para todos los que peinamos canas e incluso para algunos más jóvenes, es y será para siempre el del malogrado actor Christopher Reeve.

Hace unos años, Reeve sufrió un accidente montando a caballo y quedó paralizado de cuello para abajo. Sacando fuerza y entereza, se sobrepuso a la tragedia y Superman se convirtió entonces en el paradigma de la superación. Creó una fundación junto a su inseparable esposa y subvencionó la investigación de los accidentes medulares, incluso rodó un par de películas más y dirigió alguna otra. Reeve dedicó su vida a la consecución de un sueño: la cura de las lesiones de médula ósea.

Superar, sobre todo a nivel psicológico, un cambio tan brutal y trágico en la vida no es posible sin apoyo. Superman tuvo a su lado a su particular Lois Lane, su mujer, que en cierta ocasión, ante la insinuación del actor acerca del suicidio le dijo “yo te amo a ti, y seguiré haciéndolo siempre, y estaré a tu lado pase lo que pase”.

Jamás volvió a mencionarle el tema.

Aunque Superman no consiguió ver su sueño cumplido – murió en 2004 como consecuencia de una complicación médica – la fundación creada consiguió reparar en ratones lesiones medulares.

Ahora, leo la noticia de que unos científicos han desarrollado un brazo mecánico que los tetrapléjicos pueden mover con el pensamiento. Una mujer ha conseguido por primera vez en su vida beber un vaso de agua sin ayuda.

La ciencia deja de ser ciencia para convertirse en ciencia ficción.

Y mientras en nuestras retinas, el hombre de la capa roja y la S en el pecho remonta el vuelo, asistimos a lo que quizá sea el principio del sueño.

Del sueño de Superman.

Enlaces:

Christopher Reeve en wikipedia

Utiliza su mente para mover un brazo artificial

Hace un par de días escuché una noticia que alimentó mi malestar, mi hartazgo y que apunté en la lista de “comentables” en alguna de mis entradas. Es la típica noticia de hipocresía y desvergüenza, protagonizada por una persona que supuestamente se dedica a predicar el bien – con la palabra y con el ejemplo – .

Hablo del obispo de Alcalá, cuyo discurso homófobo retransmitido a millones de personas por la cadena pública de televisión – la que subvencionamos con nuestros impuestos – dejó perplejos a propios y extraños. A raíz de este discurso – en el que el obispo comparaba a los gais con enfermos y otras estupideces que prefiero obviar – el sacerdote fue inmediatamente elevado al foco mediático. Así, nos hemos enterado de que hace años celebró una misa presidida por la bandera preconstitucional – la que sirvió como símbolo y escudo al genocida enterrado en el Valle de los Caídos en Su Bando – para conmemorar la muerte del dictador fascista que durante cuarenta años provocó la involución política, social y económica de España, a parte de decenas de miles de muertos. También se ha sabido que el Obispo perdió cinco millones de Euros especulando en la Bolsa con el dinero de su diócesis – comprando acciones de una empresa de Viagra, imagino que creía, el experto e inmaculado inversor,  que un producto que mantiene erecta el “arma del pecado” era un buen negocio -, y que para paliar el agujero que provocó con ello, bajó a la mitad los sueldos de los curas – esto es real -.

Mi idea inicial ante toda esta información era lanzarme de cabeza a despotricar de este fulano, hipócrita, cara dura y fascista, pero he decidido no hacerlo. No merece la pena.

Y entonces es cuando he visto el video del australiano de origen iraquí Emmanuel Kelly y me he reconciliado con las buenas historias.

Emmanuel tiene – eso cree – diecisiete años y fue abandonado en Irak junto a su hermano. Ambos tienen problemas físicos y fueron adoptados por una mujer australiana que les ha dado amor, una familia y sobre todo, esperanza.

Emmanuel se presentó al casting de un programa de talentos de la televisión y su actuación es hermosa, emocionante y toca la fibra sensible. Porque emociona comprobar que algunos seres humanos sí que merecen ser llamados hombres santos y no necesitan calzarse una mitra para ello. Porque lo que dignifica a las personas no es un puesto artificial creado para someter a otros con historias de vieja, sino el coraje, la valentía, la mirada limpia y la sonrisa del que ha superado una historia terrible y se enfrenta a la vida con normalidad.

Esos, y no otros, son los verdaderos héroes.

Enlace: Vídeo de la audición de Emmanuel Kelly

Esta mañana venía escuchando la radio y sinceramente me han dado ganas de arrancarla y lanzarla por la ventanilla – sin acritud -. Definitivamente volveré a desconectarme de las noticias para pasarme a la música clásica – aunque alguno de los compositores tuvieran vidas licenciosas, al menos están bien muertos -.

La lista de las tropelías de hoy incluye a un concejal, un juez y un consejero.

El concejal pertenece a un partido que por sus siglas – Partido Nacionalista de Lanzarote-Nueva Canarias (PNL-NC) – me da que es un invento para no dar ni golpe a costa de los contribuyentes. A los hechos me remito. Este buen hombre lleva ausente – sin renunciar a su cargo, por supuesto, en este país no dimite ni el tato – cuatro meses de su puesto de trabajo, ¿el motivo? Está cumpliendo su sueño, muy loable el amigo, de realizar una regata por el mundo. Como lo oyen. No sé si sigue cobrando su sueldo pero lo que sí hace este … “concejal” es pasar las facturas de su móvil (de más de 1000 euros al mes) al ayuntamiento. Claro, el pobre, tan lejos, tendrá que llamar a su mujer o a su querida o a quien se le antoje y “de gratis”.

Definitivamente volveré a desconectarme de las noticias para pasarme a la música clásica – aunque alguno de los compositores tuvieran vidas licenciosas, al menos están bien muertos -.

Sin comentarios – pon tú, amable y sufrido lector, los calificativos -.

El juez es el presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), un órgano cuyo funcionamiento no comprendo bien, cuyos miembros son nombrados por los partidos políticos – ¿dónde están Montesquieu y la separación de poderes, por los dioses? – y que de alguna manera actúa como regulador de la justicia. Bueno, pues el señor presidente se ha apuntado al carro de los #TengoLaCaraMasDuraQueElCementoArmado y ha pasado los gastos de cuatro viajes a Marbella, valorado en más de 6000 € – sin contar los 27.000 € del coste en escoltas -. Todo esto ha salido a la luz por la denuncia de uno de los vocales del Consejo. Sería de chiste sino fuese tan irritante. Y para colmo, el ínclito juez se permite refregarnos a los españolitos – a esos que andamos medio muertos de miedo por la que se nos viene encima, a los que nos levantamos a las siete de la mañana con el corazón encogido pensando si será hoy nuestro último día de trabajo, a los que estamos dispuestos a irnos a Perú si hace falta para traer el pan a nuestros hijos, a esos, sí, a esos currantes de mierda, esto no lo ha dicho el juez, lo digo yo – que los gastos que se le acusa de malversar “son una miseria”. Para colmo, ya son demasiados colmos colmados, pero es que esto no para, comentan la existencia en el CGPJ de la “semana Caribeña” que consiste en que los vocales – muy muy muy muy bien pagados – del organismo, se ausentan el Jueves y no vuelven hasta el Martes. En teoría para dedicarse a actividades judiciales en sus ciudades de origen. Y yo, claro, me lo creo.

Me repito: Sin comentarios – pon tú, amable y sufrido lector, los calificativos -.

El Consejero era – ha tenido la decencia de dimitir – el de Salud de la Junta de Extremadura, el buen doctor, no contento con su sueldo más que jugoso de su puesto de consejero de una administración pública, no lo olvidemos, se permite trabajar en una clínica privada al otro lado de la frontera, en Portugal.

¿Pero es que esta gente no ha escuchado nunca la frase “no sólo hay que serlo sino parecerlo”?

Podría seguir hasta que la bilis se nos derrame por las orejas, pero esto satura, empacha y hastía.

Creo que necesito tomarme una semana caribeña. Llamaré a algún juez para que me recomiende algún balneario.

Enlaces:

Un concejal de Lanzarote se ausenta cuatro meses del Ayuntamiento por un viaje al Caribe

Dívar, denunciado por malversación: “Los gastos están justificados y son una miseria”

Dimite el consejero extremeño de Salud por pasar consulta privada en Portugal

Isidro

Posted: 6 mayo, 2012 in Personal
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Algunas veces un gesto, una palabra o una sonrisa evoca un recuerdo que teníamos enterrado entre brumas o en lo más hondo de las tripas, no porque fuera necesariamente malo, sino simplemente porque lo habíamos desterrado con el paso del tiempo.

Es curioso cómo suceden las cosas.

La vida es una sucesión de acontecimientos que van dejando su impronta, algunos de manera clara y otras de forma sutil. Estos últimos son los que se convierten en sordo compañero durante años, y de repente algo lo hace vibrar y se reaviva como los rescoldos aparentemente fríos de la chimenea.

Todo este preámbulo es solamente para contar que esto es precisamente lo que me ha sucedido a mí recientemente. Hace unos días, de pronto, no recuerdo cuál fue el detonante, me acordé de Isidro.

Isidro fue mi compañero de habitación hace siete años, cuando pasé unos días en el hospital ingresado. Era un hombre de unos setenta años, optimista, simpático, educado y la persona perfecta con la que compartir una habitación de hospital.

Isidro sabía escuchar discretamente y siempre tenía una palabra amable y de ánimo cuando los minutos eran horas y las horas días, en aquella eterna espera medicalizada.

Salí del hospital y él se quedó allí, esperando su turno para pasar por el quirófano.

Me tropecé con él, meses después, apagado y desmejorado, y me saludó con la sonrisa pegada a la cara como una mueca desdibujada.

No lo he vuelto a ver.

No sé si Isidro vive o murió. Ni siquiera sé su apellido, ni de dónde es, tampoco supe jamás a qué se dedicaba ni cuántos hijos tenia, ni nada de nada.

Sólo sé que su rostro agradable y su pelo blanco como la nieve acudieron a mí el otro día, y me sentí triste, por no haber tenido siquiera la inquietud de averiguar algo de aquel compañero de habitación que prestó su hombro para que un extraño – un hombre asustado – llorara sobre él.

Ojalá tenga la oportunidad de dejar las cosas en equilibrio y devolver lo que Isidro hizo por mí de alguna forma, confortando a alguien que sufre o ayudando de alguna manera modesta, sutil y olvidable, a cualquiera que lo necesite. Y dentro de unos años, el beso de un sobrino, o la lágrima fácil de una madre, puedan traer a la memoria el recuerdo del desconocido, anónimo y discreto compañero de habitación.

Gracias, Isidro.

Pan y circo

Posted: 27 abril, 2012 in actualidad, opinión
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Tal vez lo haya comentado por aquí, pero no me importa repetirme: la manifestación más multitudinaria – excluyendo la de protesta por el secuestro y posterior asesinato de Miguel Angel Blanco – celebrada en Sevilla, se produjo en el Verano de 1995, cuando el Sevilla fue descendido a Segunda División B por no cumplir con ciertos trámites administrativos.

Confieso que soy futbolero, que animo a mi equipo y que veo en la tele con pasión los partidos de la selección. No obstante, creo que cada vez más, el sistema “pan y circo” se impone.

Si hoy entramos en la Web de cualquier periódico, leeremos en gigantescos caracteres que el paro sube desorbitadamente y que la calificación de la deuda española está sólo dos escalones por encima del bono basura.

Veo la gráfica que muestra la evolución del paro y sólo puedo pensar que parece el perfil de una etapa de montaña de la Vuelta a España.

Busco la noticia más leída de las Webs de información general y en el número uno está la noticia que de verdad, pero de verdad de la buena, interesa: Guardiola deja el Barcelona el año que viene.

Los millones de aficionados culés tienen el corazón encogido, no por la prima de riesgo, ni por el paro, ni por el futuro, ni por la revolución política que tendremos que organizar para que la suicida Merkel no nos lance a la trituradora y nuestro paso por Europa sólo sean fragmentos chamuscados de Historia olvidada.

No. Nada de eso importa.

Solo importa el Circo, el espectáculo, el único, el inconfundible, el de los goles, el de los domingos por las tardes – últimamente el de todos los días a todas las horas -.

Importa el semblante cabizbajo de un hombre de 41 años que ha llevado a su equipo – el Barcelona – hacia cotas impensables cuando se sentó en el banquillo – 13 títulos en 4 temporadas, que se dice pronto -.

Y yo, como soy bastante proclive a dejarme arrastrar por las tendencias, me dejo llevar por este espíritu circense y me voy a la Feria de Sevilla a beber rebujito – ese invento del maligno que quita el calor y produce dolor de cabeza al día siguiente – olvidándome de todo.

Por cierto ¿Dónde está el pan? Yo aquí sólo veo circo.

Enlace: Guardiola deja el barsa

Hasta hace una semana mi salvapantallas era la foto (recreación) de un Tsunami que amenazaba los rascacielos de una ciudad. La elegí porque me pareció interesante enfrentarme a diario con la visión artística de un posible futuro devastado y oscuro.

Hace poco me convencieron de la poca conveniencia de la imagen y ahora mi ordenador luce un precioso amanecer, fotografiado desde un satélite o transbordador espacial.

La metáfora del Tsunami futuro se hace cada vez más realista y la del amanecer esperanzador más onírico.

Leo un magnífico artículo del Nobel de economía, Krugman, y se me ponen los vellos como escarpias: “Europa se empeña en aplicar políticas que la acercan hacia el suicidio económico”.

El Tsunami se acerca.

Políticas restrictivas de contención del déficit provocan la caída en picado del consumo, de la activación de la economía. Repetimos los errores de la década de los treinta donde la solución fue la salida del patrón “oro”. Ahora la solución sería la salida del patrón “euro”, o la corrección del rumbo de las políticas de contención. La fiscalidad austera y los presupuestos restrictivos están demostrando que no sirven ni tan siquiera para generar confianza en los inversores, la prima de riesgo se dispara, el paro sube a niveles similares a los de la Gran Depresión en los Estados Unidos…

Un tsunami y de los gordos, vamos.

Buceo desesperadamente en la actualidad para ver si hay posibilidad de sobrevivir a la catástrofe y me tropiezo con la historia de Misaki Murakami, un adolescente japonés que lo perdió todo en el Tsunami de Japón; casa, amigos, recuerdos… No le quedó nada.

Ahora, la casualidad ha querido que uno de sus más preciados recuerdos haya sido encontrado, su balón, firmado por todos los compañeros de su clase, ha aparecido en las costas de Alaska. Y en breve el matrimonio americano que lo tiene, viajará a Japón para entregárselo personalmente a Misaki.

Esta historia me invita a creer que no todo está perdido.

Y lo que más necesito ahora mismo en mi vida es creer.

Enlaces:

Un balón de fútbol de Japón perdido tras el tsunami aparece en Alaska

El suicidio económico de Europa

Mi madre es monárquica hasta la médula. Tanto, que hubo una época en la que el 5 de enero día del cumpleaños del Rey Juan Carlos, le enviaba un telegrama felicitándole. Cada nochebuena en mi casa se ve y se escucha el discurso del monarca, sí o sí. Este fervor materno, ha condicionado, creo, mi juicio de tal manera, que Juan Carlos de Borbón y Borbón – tataranieto de la hija de un rey absolutista y despótico, apodado “el deseado”, que abolió la constitución más avanzada de su época – me cae fenomenal.

Pero para pensar con claridad hay que dejar a un lado los sentimientos y valorar los hechos objetivos.

Los hechos son que España está en un momento económico, y por tanto histórico, crítico, al borde de la bancarrota, que el Gobierno está aplicando la política de recorte brutal – a mi juicio equivocada – que le impone Alemania, recortando servicios, restringiendo derechos y limitando acceso a prestaciones hasta ahora incuestionables – medicinas, sanidad, educación -. Y en este contexto de hechos preocupantes, en el que los privilegiados somos los que tenemos que levantarnos a las 7:00 para ir a trabajar, el Rey se accidenta en una cacería de elefantes.

Pues qué quieren que les diga, a mí me suena a tomadura de pelo que el jefe del Estado – la persona que me representa, la cara visible del país que pasa por esos momentos tan duros – aparezca retratado sonriente junto a un elefante muerto. Objetivamente, si yo fuera ciudadano de un país extranjero, digamos, Dinamarca, por ejemplo, pensaría, “Hay que ver, qué bien se lo pasa el rey de este país tercermundista mientras su gente no tiene ni para comprar medicinas”.

Y eso no me gusta.

Por otro lado, está la lógica del siglo XXI. Es absolutamente ilógico que una persona, llámese Felipe o Froilán, por el hecho de ser el hijo de alguien tenga derecho a ser el jefe del Estado.

Absurdo.

Algunos argumentarán que es más barato mantener una monarquía que una república. Al margen de que lo dudo, me es indiferente. No hablamos de coste, sino de sentido común. El sentido común me dice que tengo que tener derecho a elegir al jefe del Estado, que no se me puede imponer. Al margen de actitudes históricas democráticas realizadas por Juan Carlos.

Luego está el corazón, claro, ese que me dice que en 36 años de reinado, es la primera vez que este hombre se acerca a una cámara y con gesto avergonzado pide perdón. A ti, a mí, a todos, “Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir”, y que quieren que les diga, yo quiero mucho a mi madre, y será su gen monárquico, pero el hombre, con 74 años, y esa cara de pena, me ha llegado al alma.

La coherencia y la incoherencia forman parte de la vida, reconozco que en este asunto peco de ambas, pero ni quiero ni puedo remediarlo.

Por eso, cual barón Ashler,  si me giro a la izquierda grito“¡Viva la república!” y si me vuelvo hacia la derecha lanzo un “¡Viva el Rey!”

El Rey: “Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir”